(cuenta Álvaro)
El tren se puso en marcha, y yo me quedé dormido. Cuando desperté ya faltaba poco para llegar a Córdoba.
Cuando bajé lo primero que hice fue llamar a Bea para ver si había llegado o le quedaba mucho.
-¡Holaaa!-Contestó alegre.
-Bea, ya he llegado a Córdoba, ¿os queda mucho para llegar?-Me senté en uno de los bancos.
-¿¡Ya has llegado?-Dijo ilusionada.
-Si, acabo de...-Me colgó.
-¡Álvarooooooooooooo!-Oí que alguien gritaba mi nombre.
Cuando me volví vi que era ella, venía corriendo.
Cuando llegó ami me abracé a ella, y después le dí un beso, de esos besos que parecen sacado de película.
-¡Te he echado tanto de menos!-Se abrazó muy fuerte a mi.
-Yo también te he echado mucho, por no decir demasiado.-Volvimos a besarnos.
-Bueno vamos, que mis padres no están esperando fuera.-Cogí mi maleta.
Estaba nervioso. Íbamos cogido de la mano, no decíamos nada.
Estaba muy feliz. Y yo aún más sabiendo que iba a pasar la navidad con la persona que más quería en este mundo.
Salimos de la estación y nos dirigimos hacia un coche gris, donde había una mujer dejada caer sobre el coche, suponía que era su madre.
-¿Preparado?-Me susurró.
-Supongo.-Le respondí.
-Mamá, mira este es Álvaro.-dijo con una sonrisa.
-Encantada.- Me dio dos besos.
Vi que del coche se bajaba un hombre, el cual debería de ser su padre.
-Papá, este es Álvaro.-Nos dimos un apretón de manos.
-Un placer.-Sonreí.
-Bueno creo que ya es hora de irnos.-Dijo su madre.
-Ven que te ayudo a guardar tú maleta.- Me dijo Bea.-No ha ido tan mal.-Me sonrió.
-Puede que no les caiga bien.-Guardé la maleta.
-Si que le has caído bien, te lo juro por snoopy.-Me reí.
Nos montamos en el coche. Ella iba detrás de su madre y yo detrás de su padre. Nuestras manos estaban unidas en el asiento del medio.
-Bueno, ¿trabajas o estudias?-Dijo su madre.
-Un poco de las dos cosas.-Sonreí.-Estudio publicidad y relaciones públicas, cuando puedo.-Su madre se giró.
-¿y eso?-Me sonrió.
-Soy cantante.-A su madre se le cambió la cara.
-¿a si? Bea no me había dicho nada.- Miró para la carretera.
-Se me olvidó.-Me miró.
-Bueno no pasa nada.- Volvió a girarse.- ¿Y que música cantas?-Me preguntó.
-Pues en realidad no canto solo, yo soy un integrante de un grupo llamado Auryn.-Bea soltó mi mano y empezó a buscar algo en su móvil.
-Creo que lo he escuchado por la radio, cantáis en inglés, ¿verdad?-Asentí.
-Mira mamá, está canción es suya.-Sonrió.
Le dio al play, puso cartas entrelazadas.
-No sabía que escuchabas nuestra música.-Susurré.
-Pues ya ves que si.- Me sonrió.
-Es muy bonita.-Dijo cuando se acabó la canción.
Estuvimos hablando un rato más, su padre no dijo nada durante todo el camino, y eso me daba un poco de miedo, no debería de haberle caído muy bien.
-Ya hemos llegado.-Me dijo Bea.
Nos bajamos del coche, y su padre abrió la puerta de la que debería ser su antigua casa.
La casa era bonita y muy grande. Se notaba que llevaba tiempo deshabitada, pero alguien de vez en cuando debería de ir porque no olía a cerrado.
Bajamos las maletas, y subimos a la planta de arriba donde se encontraban los cuartos.
-Este es mi cuarto.-dijo señalando una de las habitaciones.-Tú dormirás en esta habitación.-Señaló una que estaba justo en frente de la suya.
Entré y dejé mi maleta.
Había dos camas, y las dos camas estaban hechas.
En medio de las dos camas había una pequeña mesita de noche.
En la habitación no había muchas cosas solo las camas, la mesita de noche, un armario y una estantería que estaba vacía.
-Ven que te enseño mi cuarto.-Me cogió la mano.
En su habitación también había pocas cosas, solo una cama, dos armarios y una estantería.
-Jo, yo quiero dormir en esa cama.-Dije señalando la cama que estaba bajo la suya.
-Lo siento pero está ocupada.-ME abrazó.
Bajamos a la planta de abajo a ver si sus padres necesitaban ayuda, pero nos dijeron que fuéramos a dar una vuelta.
-Mamá voy a ver a Azahara, luego venimos.-Salimos de la casa.
-¿Está muy lejos?-Pregunté.
-Muy, muy lejos, vamos a tener que andar un montón.-Cruzamos la calle y nos paramos en frente de una casa.-Ya hemos llegado.-Se rió.
Tocó y salió corriendo para esconderse.
-Hola.-No me dí cuenta de que habían abierto.-¿Qué quiere?
Era una chica rubia con ojos claros y de piel clara, era más o menos de la estatura de Bea, quizás un poco más baja, pero no mucho.
-Resulta, que yo venía con mi novia, que no se si la conocerás, se llama Bea, y la muy gracio...-No me dió tiempo a decir nada ya que salió corriendo.
-¡Beaaaaaaaaaaa!-Gritó.
-¿¡Qué pasa!?-Dijo un muchacho.
Era bastante alto con el pelo castaño claro y de ojos marrones.
-Creo que si sales, te enterará mejor que si te lo explico yo.-Salió antes de que yo acabara.
Me quedé un rato esperando a que alguien viniera a por mi, salí y en la puerta no había nadie.
-¡Ay! ¡Pobrecito mío!-Dijo Bea que venía de otra calle.-¡Que lo hemos dejado solito!-Me dio un leve beso en los labios.
-No pasa nada.-Sonreí.
-Bueno os presento, esta es Azahara y este es Rafa, o Zafra, como quieras.-Se rieron.
-Encantado, soy Álvaro.-Me presenté.
Le di dos besos a Azahara y un apretón de manos a Rafa.
-Bueno y los demás, ¿dónde están?-Preguntó.
-Pues me imagino que en sus casas.-Volvieron a reírse.
-¡No me lo puedo creer!, ¡no puede ser verdad!-Bea volvió a salir corriendo.
#Continuará#
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