(Cuenta Bea)
Me separé de él y me dio la mano y nos dirigimos hacia el hotel.
Entramos a la habitación.
-¡Vaaaya! Si que vivís bien.-Era realmente increíble, nunca había visto una habitación tan bonita.-Es muy bonita y además mi lujosa.-Le miré.
-Bueno no está mal, pero a mi me gustas más tú.- Me agarró por la cintura.
Me giré y empecé a besarle.
-Será mejor que nos vayamos.-Me separé de él.-Estos ya estarán preguntado por nosotros.-Sonreí.
No sabía que podía haber pasado en aquella habitación, pero no quería averiguarlo, todavía, prefería que pasara algo más de tiempo. No quería que todo esto se estropeara, y quería que fuera algo mágico.
Cuando lo miré vi que me miraba pensativo, y que tenía una sonrisa dibujada.
-¿En que piensas?- Le mire.
-En lo increíble que eres.-Sonrió.
-Pues tú eres increíblemente tonto.-Me reí.
-¡Oye!-Se separó de mi haciéndose el cabreado.
-Ves como eres un tonto.-Le abracé.
Entre besos y abrazos llegamos al bar.
-¡Huuuy! ¡Aquí pasa algo!-Dijo Irene.- Bea, ven conmigo al cuarto de baño.- Álvaro se rió.-Lo siento, pero es que las tías tenemos que ir de dos en dos.-Esta vez fui yo la que me reí.
-Bueno pues ya vamos todas de un tirón y listo.-Se levantó Claudia.
Me llevaban medio arrastras.
Cuando entramos en el baño, me sentaron en el váter.
-¡De aquí no sales hasta que no nos cuentes todo!-Dijo Irene.
Ester cerró con pestillo la puerta.
Se pusieron alrededor de mi, y no tuve otra que contárselo todo, no pude dejarme nada.
Empezaron a abrazarme, y a felicitarme.
Estaba feliz. Mi móvil sonó, mi que era Azahara, mi mejor amiga.
-Os importa dejarme sola un momento.-Sonreí.
No dijeron nada se salieron.
-¿Diga?-Contesté.
-Disculpe, busca a una muchacha de unos 16 años llamada Beatriz García, creo que este era su número, pero no lo sé, ¿Sabe usted quien es?-Me reí.
-Eres una imbécil.-Contesté.
-Disculpa, guapa, pero es que ya pensaba que no te acordabas de mi, llevas desde septiembre sin llamarme, y yo creo que me tienes que poner al día y contarme un montón de cosas.-Empecé a contarle todo lo que me había pasado.
Después ella me contó todo lo que le había pasado a ella.
-Bea, ¿te queda mucho?-Dijo Lucía.
-No. ya salgo-Dije.-Azahara tengo que dejarte, te llamo otro día, ¿vale?- Nos despedimos.
Salí, y nos fuimos con los chicos.
Estuvimos un buen rato, incluso comimos, hasta que Magí los llamó, y se tuvieron que ir, tenían que hacer las pruebas de sonido, iba a ser un fin de semana largo pero también intenso, tenía que aprovecharlo y pasar el mayor tiempo posible con él, seguramente no lo vería hasta dentro de un tiempo.
Las chicas estuvimos un rato más, pero no mucho.
Pasó el fin de semana, Álvaro y yo nos vimos los dos días, incluso fui al concierto, pero llegó la hora de despedirse, eso fue lo más duro del viaje.
Ester y yo fuimos estuvimos más rato que las demás.
-Prométeme que me llamarás todos los días, como has hecho hasta ahora.- Le dije con las lágrimas saltadas.
-Eso no hace falta que te lo prometa, es una rutina para mi y si no lo haga será como si no hubiera completado mi día.-nos besamos.
Empece a llorar cada vez más, sabía que lo iba a echar mucho de menos.
-Cuidaros, ¿Vale?-Le dio dos besos a Ester.
Asentimos, me despedí de Álvaro con un largo beso, y después nos fundimos en un abrazo hasta que Magí Los llamó.
Ester y yo nos despedimos de ellos con la mano.
Cuando vimos el coche desaparecer, Ester y yo empezó a llorar más aún.
-¿Porque tienen que irse?-Me dijo Ester, mientras me abrazaba.
-Es su trabajo-Me separé de ella y la cogí por los hombros.- Tenemos que ser fuertes, solo serán unos meses, y dentro de poco estaremos todos juntos de nuevo.- intenté sonreír pero me salió algo parecido a una mueca.
Era diciembre, Álvaro y yo hablábamos mucho más que antes.
Lo echaba de menos, necesitaba tenerlo cerca, y poder abrazarlo, oler su perfume, y besarlo.
Tenía exámenes, muchos exámenes, y a lo mejor apenas podría hablar con él.
Estas navidades seguramente nos iríamos al pueblo y tampoco vería a Álvaro, porque el las pasaría con su familia.
Cada vez que pensaba que no lo vería hasta enero o por ahí, lloraba mucho más que el día que nos despedimos.
Por ahora esta relación a distancia estaba funcionando, pero yo necesitaba verlo, si no no sabía que iba a ser de mi.
Llegaron las vacaciones de navidad, mis notas habían salido bien, no me había quedado ninguna.
La última semana me la había pasado llorando, porque mis padres me confirmaron que nos íbamos al pueblo.
Tenía ganas de ir, porque llevaba desde septiembre sin ver a mis amigos y familiares, pero también quería ver a Álvaro.
Estaba preparando la maleta, mientras escuchaba música, empezó a sonar "cartas entrelazas" y sonó su voz, yo empece a llorar, y justo en ese momento entró mi madre.
-Bea. ¿¡Qué te pasa!?-Pregunto asustada.
-Nada esta canción que me gusta mucho.- Intenté disimular.
-¿seguro que solo es la canción?-Se sentó en la cama.- O ¿es debido a ese chico tan guapo con el que hablas todos los días?-Me hizo un gesto para que me sentara a su lado.
-Lo echo mucho de menos.-Me abracé a ella llorando.
-Se nota que te gusta mucho ese chico.-Me acarició el pelo.
-Demasiado diría yo.-No paraba de llorar.
-No te preocupes si para reyes estaremos aquí.-Me sonrió.
-Si, pero hasta enero tengo que estar sin verlo, y ya no puedo más, mamá, llevo desde noviembre sin verlo.-Me senté a su lado.
-Si pero a los abuelos, a los titos y a tus amigos llevas sin verlo desde septiembre.-Dijo.
-Ya lo se, ¡Pero es que le quiero demasiado!-Me tapé la boca con las manos.
-Pues dile que se venga.-Me miró.
-Mamá como le voy a decir que se venga.-La miré.
-Cariño, tú padre y yo hemos sido como tú, y ya sabíamos que estabas saliendo con ese chico,se te notaba a la legua, te llamaba y los ojos se te iluminaban, y te tirabas hablando un montón de rato, y lo hemos decidido, y si el quiere puede venirse.-Mi cara se me iluminó.
No dije nada simplemente la abracé.
-Toma no esperes más llamalo y díselo.-Me tendió mi móvil.
No dudé en marcar su número.
-Gracias.-Le dije a mi madre tapando el móvil.
#Continuará#
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